Élite y Gobierno Mundial
BlackRock, Vanguard Group y State Street… ¿dueños de las Farmacéuticas y Medios de Comunicación?
Publicado
hace 5 añosel
Por
ANWO
¿Qué tienen en común The New York Times con la mayoría de los medios relacionados con las grandes farmacéuticas?
Respuesta: Son en gran parte propiedad de BlackRock y Vanguard Group, las dos firmas de gestión de activos más grandes del mundo. Además, resulta que estas dos empresas forman un monopolio secreto que también posee casi todo lo que se pueda imaginar.
“Las acciones de las corporaciones más grandes del mundo pertenecen a los mismos inversores institucionales. Todos se poseen unos a otros. Esto significa que las marcas ‘competidoras’, como Coca y Pepsi, no son realmente competidores, en absoluto, ya que sus acciones pertenecen exactamente a las mismas compañías de inversión, fondos de inversión, compañías de seguros, bancos y, en algunos casos, gobiernos.
Los inversores más pequeños son propiedad de inversores más grandes. Son propiedad de inversores aún mayores. En la parte superior visible de esta pirámide muestra solo dos empresas cuyos nombres hemos visto a menudo: Vanguard y BlackRock.
El poder de estas dos empresas está más allá de nuestra imaginación. No solo poseen una gran parte de las acciones de casi todas las grandes empresas, sino también de las acciones de los inversores en esas empresas. Esto les da un monopolio completo.
Un informe de Bloomberg afirma que ambas empresas en el año 2028 juntas tendrán inversiones por un monto de 20 billones de dólares. Eso significa que serán dueños de casi todo”.
¿Quiénes son los Vanguard?
La palabra «vanguardia» significa «la posición principal en un ejército o flota que avanza hacia la batalla» y / o «la posición de liderazgo en una tendencia o movimiento». Ambos son descripciones adecuadas de este gigante global, propiedad de los globalistas que presionan por un Gran Reinicio, cuyo núcleo es la transferencia de riqueza y propiedad de las manos de la mayoría a las manos de muy pocos.
Curiosamente, Vanguard es el mayor accionista de BlackRock, al menos hasta marzo de 2021. La propia Vanguard, por otro lado, tiene una estructura corporativa «única» que hace que su propiedad sea más difícil de discernir. Es propiedad de sus diversos fondos, que a su vez son propiedad de los accionistas. Aparte de estos accionistas, no tiene inversores externos y no cotiza en bolsa:
“A la élite que posee Vanguard aparentemente no le gusta estar en el centro de la atención, pero, por supuesto, no pueden esconderse de quién está dispuesto a escarbar. Los informes de Oxfam y Bloomberg dicen que el 1% del mundo, en conjunto, posee más dinero que el otro 99%. Peor aún, Oxfam dice que el 82% de todo el dinero ganado en 2017 se destinó a este 1%.
En otras palabras, estas dos compañías de inversión, Vanguard y BlackRock tienen el monopolio de todas las industrias del mundo y, a su vez, pertenecen a las familias más ricas del mundo, algunas de las cuales son de la realeza y que han sido muy ricas desde entonces, incluso desde antes de la Revolución Industrial».
Si bien se necesitaría mucho tiempo para tamizar a través de todos los fondos de Vanguard para identificar los accionistas individuales, y por lo tanto los propietarios de Vanguard, pero una rápida vista sugiere que Rothschild Investment Corp. y Edmond De Rothschild Holding son dos de esas partes interesadas. Mantenga el nombre Rothschild en su mente mientras lee este artículo, ya que aparecerá de nuevo más adelante.
Además de los Rothschild, también se identifica a la familia italiana Orsini, la familia estadounidense Bush, la familia real británica, la familia du Pont, los Morgan, Vanderbilt y Rockefeller, como propietarios de Vanguard.
BlackRock / Vanguard poseen las grandes farmacéuticas
Según Simply Wall Street, en febrero de 2020, BlackRock y Vanguard eran los dos mayores accionistas de GlaxoSmithKline, con el 7% y el 3.5% de las acciones respectivamente. En Pfizer, la propiedad se invierte, siendo Vanguard el principal inversor y BlackRock el segundo mayor accionista.

Tenga en cuenta que los índices de propiedad de acciones pueden cambiar en cualquier momento, ya que las empresas compran y venden de forma regular, así que no se obsesione con los porcentajes. La conclusión es que BlackRock y Vanguard, individualmente y combinados, poseen suficientes acciones en un momento dado que podemos decir que controlan fácilmente tanto a las grandes farmacéuticas como a los medios heredados centralizados, y más.
¿Por qué importa esto? Es importante porque las compañías farmacéuticas están impulsando las respuestas al COVID-19, las cuales, hasta ahora, han puesto en peligro la salud pública en lugar de optimizarla, y los principales medios de comunicación han sido cómplices voluntarios en la difusión de su propaganda, una narrativa oficial falsa que tiene, y sigue siendo, desviar al público y fomentar el miedo basado en mentiras.
Para tener alguna posibilidad de corregir esta situación, debemos comprender quiénes son los actores centrales, de dónde provienen los dictados dañinos y por qué se están creando estas narrativas falsas en primer lugar.
Como se señaló en el informe de diciembre de 2020 de Global Justice Now, «La horrible historia de las grandes farmacéuticas», simplemente no podemos permitir que las compañías farmacéuticas, «que tienen un largo historial de priorizar las ganancias corporativas sobre la salud de las personas», continúen dictando las acciones en contra del COVID-19.
En él, revisan la vergonzosa historia de las siete principales compañías farmacéuticas del mundo que ahora están desarrollando y fabricando medicamentos y «vacunas» basadas en genes contra COVID-19, mientras que los medios de comunicación han ayudado a suprimir información sobre medicamentos más antiguos fácilmente disponibles que han ha demostrado tener un alto grado de eficacia contra la infección.
BlackRock / Vanguard son dueños de los medios
Cuando se trata de The New York Times, a mayo de 2021, BlackRock es el segundo accionista más grande con un 7.43% del total de acciones, justo después de The Vanguard Group, que posee la mayor parte (8.11%).
Además de The New York Times, Vanguard y BlackRock también son los dos principales propietarios de Time Warner, Comcast, Disney y News Corp, cuatro de las seis compañías de medios que controlan más del 90% del panorama de los medios de Estados Unidos y el mundo.
No hace falta decir que, si tiene el control de tantos medios de comunicación, se puede controlar naciones enteras mediante una propaganda centralizada cuidadosamente orquestada y organizada disfrazada de periodismo.

Si tu cabeza ya está dando vueltas, no estás solo. Es difícil describir las relaciones circulares y estrechamente entrelazadas de manera lineal. El mundo de la propiedad corporativa es laberíntico, donde todos parecen ser dueños de todos, hasta cierto punto.
Sin embargo, el mensaje clave para llevar a casa es que dos compañías se destacan por encima de todas las demás, y esas son BlackRock y Vanguard. Juntos, forman un monopolio oculto sobre las tenencias de activos globales y, a través de su influencia sobre nuestros medios de comunicación centralizados, tienen el poder de manipular y controlar gran parte de la economía y los eventos del mundo, y cómo el mundo lo ve todo.
Teniendo en cuenta que BlackRock anunció en 2018 que tiene «expectativas sociales» de las empresas en las que invierte, no se puede pasar por alto su papel potencial como eje central en el Gran Reinicio y el plan de «reconstruir mejor».
Agregue a esta información que estas empresas «socavan la competencia al poseer acciones en empresas competidoras» y «desdibuja los límites entre el capital privado y los asuntos gubernamentales al trabajar en estrecha colaboración con los reguladores», y sería difícil no ver cómo BlackRock / Vanguard y sus globalistas propietarios podrían facilitar el Gran Reinicio y la llamada revolución «verde», proyectos que forman parte del mismo esquema de robo de riqueza.
BlackRock y Vanguard son dueños del mundo
Esa afirmación se hará aún más clara una vez que se dé cuenta de que la influencia de este dúo no se limita a las grandes farmacéuticas y los medios de comunicación. Es importante destacar que BlackRock también trabaja en estrecha colaboración con los bancos centrales de todo el mundo, incluida la Reserva Federal de los Estados Unidos, que es una entidad privada, no federal. Presta dinero al banco central, actúa como asesor del mismo y desarrolla el software del banco central.
BlackRock / Vanguard también posee acciones de una larga lista de otras compañías, incluidas Microsoft, Apple, Amazon, Facebook y Alphabet Inc. como se ilustra en el gráfico de la red de propiedad de BlackRock y Vanguard a continuación, que aparece en el artículo de 2017 “Estas tres empresas poseen America” en The Conversation, sería casi imposible enumerarlos todos.
En total, BlackRock y Vanguard tienen propiedad en unas 1,600 empresas estadounidenses, que en 2015 tuvieron ingresos combinados de 9.1 billones de dólares. Cuando agrega al tercer propietario global más grande, State Street, su propiedad combinada abarca casi el 90% de todas las firmas del S&P 500.

Un monopolio global del que pocos conocen
¿Cómo podemos vincular BlackRock / Vanguard, y las familias globalistas que los poseen, con el Gran Reinicio? Salvo una confesión pública, tenemos que analizar las relaciones entre estas gigantescas corporaciones de propiedad globalista y considerar la influencia que pueden ejercer a través de esas relaciones. Como señaló Lew Rockwell:
“Cuando Lynn Forester de Rothschild quiere que Estados Unidos sea un país de partido único (como China) y no quiere que se aprueben leyes de identificación de votantes en Estados Unidos, para que se puedan perpetrar más fraudes electorales para lograr ese fin, ¿qué hace ella?
Mantiene una conferencia telefónica con los 100 principales directores ejecutivos del mundo y les dice que denuncien públicamente a ‘Jim Crow’ por la aprobación de una ley anticorrupción de Georgia y ordena a sus obedientes directores ejecutivos que boicoteen el estado de Georgia, como vimos con Coca-Cola y Major League Baseball e incluso la estrella de Hollywood, Will Smith.
En esta teleconferencia, vemos sombras del Gran Reinicio, la Agenda 2030, el Nuevo Orden Mundial. La ONU quiere asegurarse, al igual que [el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus] Schwab, de que, en 2030, la pobreza, el hambre, la contaminación y las enfermedades ya no plagan la Tierra.
Para lograr esto, la ONU quiere que los impuestos de los países occidentales sean divididos por las mega corporaciones de la élite para crear una sociedad completamente nueva. Para este proyecto, la ONU dice que necesitamos un gobierno mundial, es decir, la propia ONU».
Como hemos dicho en muchos artículos anteriores, parece bastante claro que la pandemia del COVID-19 fue orquestada para provocar este Nuevo Orden Mundial y el Gran Reinicio.
En el centro de todo, el «corazón» hacia el que fluyen todas las corrientes de riqueza global, encontramos BlackRock y Vanguard.
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Redacción Anwo.life
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Élite y Gobierno Mundial
Manual del NOM: Cap. 2 “El andamiaje del poder”
Publicado
hace 11 mesesel
24 de septiembre de 2025Por
ANWO
(Organismos que no elegiste, pero te gobiernan)
El poder que nadie eligió
Vivimos en un mundo donde la narrativa oficial sostiene que las decisiones más importantes son tomadas por gobiernos democráticamente electos. Sin embargo, muchas de las políticas que afectan tu salud, economía, alimentación, educación o libertad digital no provienen de tu congreso ni de tu presidente. Se diseñan en escritorios que no conoces, bajo sellos institucionales que suenan benévolos: FMI, OMS, ONU, WEF…
Y es aquí donde comienza el engaño.
Estos organismos no fueron creados por los pueblos, sino por élites que necesitaban un sistema global de control, camuflado de cooperación internacional. Se presentan como árbitros, pacificadores, asesores técnicos o expertos científicos, pero operan como ingenieros sociales con licencia para rediseñar sociedades enteras.
No tienes voto en sus decisiones.
No los puedes auditar.
No los puedes remover.
Y sin embargo, dictan las reglas del juego global.
Así funciona el “Nuevo Orden Mundial”: no como una dictadura visible, sino como una red de instituciones disfrazadas de autoridad moral, que moldean políticas nacionales bajo presión diplomática, condicionamientos financieros o chantajes ideológicos.
Organismos internacionales: entre ayuda y sometimiento
Estos son los grandes arquitectos del NOM. Analizarlos no significa negar que tengan algunas funciones útiles, sino evidenciar cómo han sido cooptados y pervertidos por intereses supranacionales. Vamos por partes:
🟦 ONU (Organización de las Naciones Unidas)
Narrativa oficial: promotor de la paz, los derechos humanos y la cooperación internacional.
Realidad funcional: laboratorio ideológico, promotor de agendas globales y legitimador de intervenciones políticas.
- Se fundó en 1945 como reemplazo de la Liga de las Naciones, con el discurso de evitar otra guerra mundial.
- Hoy funciona como una plataforma simbólica para consensos manipulados. La Asamblea General sirve de escaparate político, pero el poder real lo tiene el Consejo de Seguridad, controlado por las potencias nucleares (EE.UU., China, Rusia, Francia y Reino Unido).
- Promueve abiertamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que si bien suenan nobles, han sido usados para imponer agendas educativas, tecnológicas y de salud que no se someten a votación popular.
- Organismos derivados como la UNESCO, UN Women, UNICEF o ACNUR tienen misiones legítimas, pero su uso político ha sido denunciado incluso por países miembros que no comulgan con la agenda progresista occidental.
La ONU ya no busca paz, sino consenso para la uniformidad ideológica mundial.
🟩 OMS (Organización Mundial de la Salud)
Narrativa oficial: autoridad en salud pública global.
Realidad funcional: brazo ejecutor del biocontrol, aliado de farmacéuticas y gobiernos autoritarios.
- Se convirtió en actor central durante la pandemia de COVID-19, dictando lineamientos que fueron adoptados sin debate por cientos de países.
- Su financiamiento depende en gran parte de fundaciones privadas como la de Bill & Melinda Gates, lo que pone en duda su autonomía científica.
- Ha promovido tratados sanitarios internacionales que permitirían intervenir en la soberanía nacional de los países en futuras “emergencias de salud pública”.
- Fue acusada de inconsistencias, ocultamiento de información y colaboración política con China al inicio de la pandemia.
- El nuevo “Tratado Pandémico” que impulsa busca legalizar que la OMS tenga poderes ejecutivos supranacionales en caso de brotes sanitarios, incluyendo imposición de vacunas, restricciones de movilidad y control de información.
La OMS ha mutado de guía sanitaria a instrumento de control biomédico global.
🟨 FMI y Banco Mundial
Narrativa oficial: ayuda financiera a países en desarrollo.
Realidad funcional: deudores eternos, reformas impuestas, extractivismo disfrazado.
- El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial fueron creados en Bretton Woods (1944) para “reconstruir” el mundo tras la guerra.
- A partir de los años 80, se convirtieron en instrumentos de recolonización económica: prestan dinero a cambio de “ajustes estructurales”.
- ¿Qué significa eso? Privatizar recursos públicos, eliminar subsidios, despedir empleados estatales, abrir mercados a corporaciones extranjeras y reducir gasto social.
- En la práctica, los países pierden soberanía fiscal y legislativa al someterse a las condicionalidades del FMI.
- El Banco Mundial financia proyectos de infraestructura, pero muchos de ellos han resultado en despojos territoriales, desplazamientos forzados y endeudamiento eterno.
No prestan dinero para salvar naciones, sino para convertirlas en colonias económicas al servicio del capital financiero.
🟥 WEF (Foro Económico Mundial)
Narrativa oficial: espacio para discutir el futuro global.
Realidad funcional: club elitista donde se pactan los hilos del poder sin escrutinio alguno.
- Fundado por Klaus Schwab, este foro reúne cada año en Davos a presidentes, CEOs, banqueros y celebridades para “dialogar” sobre el mundo.
- En realidad, se trata de un espacio cerrado para imponer visiones tecnocráticas como el famoso “Gran Reinicio” (“The Great Reset”).
- En sus propios documentos se afirma que en el futuro “no tendrás nada, y serás feliz”, promoviendo una economía sin propiedad privada, pero controlada digitalmente.
- El WEF ha sido el impulsor clave de la digitalización de la vida humana, el avance del crédito social, el control mediante inteligencia artificial y la transformación de los derechos individuales en “privilegios condicionales”.
No es un think tank, es un centro de planificación del totalitarismo tecnológico.
Tratados globales: El nuevo campo de batalla
Los tratados internacionales solían ser acuerdos entre Estados soberanos, firmados con el objetivo de cooperación mutua. Pero en el marco del Nuevo Orden Mundial, se han transformado en instrumentos de imposición unilateral, donde las verdaderas decisiones se toman fuera del alcance ciudadano y se imponen con la excusa de “urgencias globales”.
📜 De la firma a la sumisión
- Los tratados actuales se diseñan bajo el pretexto de protegernos: del cambio climático, de las pandemias, del terrorismo, del crimen cibernético o de las crisis financieras.
- En teoría, los gobiernos los firman voluntariamente. En la práctica, hay presiones diplomáticas, económicas o geopolíticas para alinearse o quedar excluido del sistema.
- Una vez firmados, los congresos nacionales rara vez modifican el contenido. Y aunque lo aprueben formalmente, el pueblo jamás es consultado.
🌎 Ejemplos clave:
🔹 Tratado Pandémico (OMS)
- Busca otorgar poder supranacional a la OMS para tomar decisiones de salud pública en nombre de los países.
- Implicaría aceptar vacunación obligatoria, confinamientos, censura digital y control biométrico sin necesidad de legislación nacional.
- Los gobiernos podrían ser forzados a adoptar normas sin opción a rechazarlas.
🔹 Acuerdos climáticos (Agenda 2030, Acuerdo de París)
- Más allá del discurso verde, se imponen restricciones productivas, energéticas y de movilidad que afectan desproporcionadamente a países en desarrollo.
- Mientras las potencias contaminantes siguen operando, se exige a los países pobres que reduzcan emisiones sacrificando crecimiento y soberanía energética.
🔹 Tratados de gobernanza digital
- Proponen regular el internet y la información bajo estándares globales (como los impulsados por la ONU y el WEF).
- Buscan crear “identidades digitales universales”, limitar contenidos “peligrosos” (aka disidencia), y conectar toda tu vida a un sistema de puntaje social.
⚠️ La trampa legal
- Una vez firmado, un tratado tiene rango constitucional en muchos países.
- Si las cláusulas contradicen tu constitución… prevalece el tratado.
- Es la puerta trasera perfecta para legalizar lo que los pueblos nunca aceptarían abiertamente.
Gobierno sin rostro: ¿quién da las órdenes?
Detrás de los logos relucientes y las palabras diplomáticas, existe una red transnacional de poder no electo, formado por élites corporativas, financieras, filantrópicas y tecnocráticas que han aprendido a gobernar sin mostrar el rostro… y sin recibir castigo.
🧠 Think Tanks: las mentes del NOM
- Instituciones como el Council on Foreign Relations (CFR), Trilateral Commission, Chatham House, Brookings Institution, Club de Roma, entre otras, elaboran la doctrina que luego los organismos implementan.
- No legislan ni ejecutan, pero definen qué debe ocurrir. Son el cerebro gris del sistema.
🧬 Fundaciones privadas: filantropía con fines de control
- Fundación Bill y Melinda Gates: no solo financia vacunas, sino también medios, universidades y políticas públicas.
- Open Society Foundations (George Soros): financia movimientos ideológicos, reformas judiciales, educación con sesgo y control electoral.
- Fundación Rockefeller: impulsó desde los años 70 conceptos como el control poblacional, los pasaportes sanitarios y el gobierno global.
Estas fundaciones no rinden cuentas a ningún parlamento, pero intervienen directamente en decisiones soberanas de múltiples países.
🏦 Corporaciones: los gobiernos reales
- Google, BlackRock, Vanguard, Pfizer, Meta, Amazon, Microsoft…
- No están sujetas a votación. Sus CEOs no te representan.
- Pero poseen más poder que muchos Estados-nación. Pueden censurar presidentes, colapsar economías, financiar campañas políticas y rediseñar el futuro digital del planeta.
👤 La élite oculta
- Klaus Schwab, Larry Fink, George Soros, Bill Gates, Elon Musk, los Rothschild, los Rockefeller… No importa si crees que son parte de una conspiración.
- Lo son, pero legalizada.
- Son los nodos visibles de una estructura interconectada de influencia, que opera con total impunidad desde el lenguaje de la “innovación”, la “sostenibilidad” o la “salud pública”.
🕳️ Y tú… en qué momento votaste por ellos?
- ¿Decidiste que tu economía dependiera del FMI?
- ¿Que tu información de salud la controle la OMS?
- ¿Que tu privacidad digital esté en manos de Google y Meta?
- ¿Que el mundo se rediseñe desde Davos?
Nadie votó por eso.
Nadie fue consultado.
Y sin embargo, la maquinaria avanza.
Resistencia estructurada: ¿hay salida?
Hablar del Nuevo Orden Mundial puede generar dos reacciones extremas:
🔹 Por un lado, el fatalismo: “No se puede hacer nada. Todo está perdido.”
🔹 Por otro, el negacionismo ingenuo: “Eso no existe, todo es conspiración barata.”
Pero entre ambos extremos hay un campo real: la resistencia consciente, estructurada, informada. Y aunque no es fácil, existe.
🌍 1. Bloques que han dicho NO… aunque con matices
Algunos países o coaliciones han enfrentado directa o indirectamente el andamiaje del NOM:
🔸 Rusia y China
- Han rechazado abiertamente ciertas imposiciones del FMI, de la ONU y del WEF.
- Han creado sistemas financieros alternativos (como el CIPS en China) para competir con SWIFT.
- También promueven su propia narrativa sobre soberanía digital, valores tradicionales y multipolaridad.
- Cuidado: su resistencia no siempre es sinónimo de libertad. A veces simplemente ofrecen su propia versión de control centralizado.
🔸 BRICS
- Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (más países invitados) han conformado una alianza con el objetivo de romper el dominio del dólar y crear instituciones paralelas al FMI y al Banco Mundial.
- Promueven una visión multipolar del mundo, más allá del eje Washington–Bruselas–Londres.
- Sin embargo, aún no consolidan un modelo alternativo verdaderamente ciudadano ni transparente.
🔸 Países disidentes (con distintos grados de autonomía)
- Hungría (Orbán) se ha opuesto a la agenda LGBTIQ+ y migratoria de la UE.
- El Salvador (Bukele) desafió la lógica del FMI adoptando bitcoin como moneda legal.
- Bolivia, Irán, Corea del Norte, Siria y otros han rechazado la hegemonía occidental, aunque con claros matices autoritarios.
Conclusión parcial: Hay focos de resistencia, pero aún están contaminados por intereses estatales, ideológicos o geoestratégicos.
No hay una resistencia desde los pueblos organizada y globalizada.
🧠 2. ¿Y la ciudadanía? El rol del individuo consciente
Aquí entra el lector. Aquí entras tú.
La verdadera resistencia no comienza en cumbres ni tratados. Comienza en la mente informada de los ciudadanos.
Pero no basta con “estar despierto”. Se necesita estructura. Acción. Redes. Estrategia.
🛠️ Estrategias posibles:
- Informar y formar redes autónomas de análisis: sitios como ANWO, canales alternativos, medios independientes, foros sin censura.
- Desconectarte del sistema en lo posible: huir del crédito, del control digital, del consumo compulsivo. Salir de la rueda sin avisar.
- Rechazar tratados y estructuras globales: exigir que no se ratifiquen convenios sin consulta popular. Volver la soberanía nacional un tema de conversación cotidiana.
- Recuperar la política local y comunitaria: desde alcaldías, sindicatos, cooperativas, educación alternativa, comunidades autosuficientes.
- Exponer a las élites con humor, datos y arte: memes, sátira, periodismo, libros, video. La narrativa es una batalla que podemos dar desde abajo.
⚠️ Advertencia final: el sistema también absorbe la disidencia
Muchos movimientos supuestamente “antiglobalistas” son falsas banderas. Simulan ser resistencia pero solo sirven para canalizar la rabia hacia callejones sin salida o figuras controladas.
Desde sectas libertarias hasta influencers antivacunas que terminan vendiéndote suplementos milagro.
El NOM es experto en reciclar la disidencia.
Por eso, la resistencia real debe ser filosófica, estratégica y estructural. No solo emocional.
🔚 ¿Hay salida?
Sí, pero no fácil.
No es política. No es económica.
Es estructural.
Mientras no entendamos que el poder real está en estructuras no electas, invisibles y simbólicas, seguiremos peleando contra marionetas…
…sin ver al titiritero.
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Élite y Gobierno Mundial
La patente del fenómeno OVNI: evidencia de que no vienen de otros mundos
Publicado
hace 11 mesesel
23 de septiembre de 2025Por
ANWO
En los cielos del mundo se han reportado miles de avistamientos de naves triangulares. Desde las misteriosas luces de Phoenix en 1997 hasta los famosos “triángulos negros” sobre Bélgica en los noventa, la narrativa popular asegura que se trata de visitantes de otros mundos. Pero hay un detalle incómodo que rara vez se menciona: esas mismas naves aparecen registradas en documentos oficiales de Estados Unidos, no en relatos de ciencia ficción, sino en patentes del sistema de propiedad intelectual.
La patente US20060145019A1, presentada en 2004 y publicada en 2006, describe un “espacio-nave triangular” que coincide casi punto por punto con lo que los testigos han visto en el cielo: forma de triángulo equilátero, esquinas cargadas eléctricamente y un sistema de propulsión basado en campos electromagnéticos. En otras palabras, el “OVNI triangular” tiene número de serie y está archivado en Washington.
Este hallazgo abre la puerta a una lectura incómoda: ¿y si gran parte del fenómeno OVNI no es más que tecnología terrestre camuflada bajo la etiqueta de “extraterrestre”?

El caso central: la patente del OVNI triangular
En 2006 la Oficina de Patentes de Estados Unidos publicó el documento US20060145019A1, titulado “Triangular Spacecraft” e inscrito por John St. Clair. A primera vista podría confundirse con un guion de ciencia ficción, pero en realidad es un texto legal que detalla la construcción y funcionamiento de una nave en forma de triángulo equilátero.
La patente describe un casco triangular con placas conductoras en cada esquina, dos cargadas positivamente y una cargada de forma negativa. Este diseño genera un campo eléctrico horizontal muy intenso, paralelo a los costados de la nave. En los laterales se ubica un sistema de antenas ranuradas, capaces de emitir ondas electromagnéticas verticales. La interacción de ambos campos —electrostático y electromagnético— produciría, según el propio documento, una curvatura espacio-temporal que se traduce en fuerzas de sustentación y propulsión simultáneas.
En otras palabras: el famoso “OVNI triangular” que la gente ha visto en el cielo durante décadas está descrito con detalle técnico y matemático en una patente registrada en Washington. Ya no hablamos de rumores ni de teorías conspirativas, sino de un documento oficial que coincide de manera inquietante con los reportes de avistamientos.



Patrón global de patentes “OVNI-like” (EE. UU., Rusia, Europa/Alemania, otros)
EE. UU. (Navy/DoD & antecedentes civiles)
- US20060145019A1 – “Triangular Spacecraft” (2006): casco triangular con cargas en vértices + antenas; propone lift y thrust sin propulsor clásico. Google Patents
- “UFO patents” de la Marina de EE. UU. (Salvatore C. Pais):
- Craft using an inertial mass reduction device (solicitud US20170313446; concedida como US10144532B2, 2018/2019): cavidad resonante y microondas para reducir “masa inercial”. Google Patents+1
- High-Frequency Gravitational Wave Generator (US20180229864A1). Google Patents
- Plasma Compression Fusion Device (US20190295733A1). Cobertura periodística la agrupó como parte de las “UFO patents”. Google Patents+1
- Antecedente histórico (electrogravitics/Biefeld-Brown): pruebas y revisiones técnicas de asymmetric capacitor thrusters en NTRS/NASA (2004). NASA Technical Reports Server
Rusia (PCT/RU con equivalentes domésticos)
- WO2002095225A1 / RU2185526C1 – “Method for producing propulsion in a vacuum… (field engine)”: propone empuje por redistribución de la “densidad cuántica del vacío” mediante campos eléctricos/magnéticos rotatorios; familia PCT originada en Rusia (2001–2002). Google Patents
- WO2002095451A1 (PCT/RU) – Method for generating and receiving gravity waves…: misma cohorte de inventores rusos, orientado a ondas gravitacionales. Google Patents
Europa/Alemania (vía EPO; cobertura DE por fase nacional)
- EP2688803A1 – “Electromagnetic Thruster” (familia con entradas en US/JP/CN/RU; prioridad 2011): cavidad resonante asimétrica que generaría empuje neto sin masa de reacción; la vía EP cubre Alemania por jurisdicción EPO (solicitud posteriormente retirada, pero documenta el intento de protección en Europa). Google Patents
Otros indicios y ecos recientes
- FOIA/briefs de NAVAIR sobre el HFGWG y materiales de soporte técnico. NAVAIR
- Cobertura y perfiles recientes sobre Pais y el interés comparativo (incluida mención a investigación china). The Times
Qué muestra el patrón
Esto debilita la narrativa “extraterrestre” para este tipo de naves: si existen patentes y memorandos técnicos, la hipótesis humana (militar/experimental) gana tracción como explicación parsimoniosa de los “triángulos negros”.
Hay documentos oficiales en múltiples jurisdicciones que describen propulsión no convencional (cavidades resonantes, campos EM, “ondas gravitacionales”, asimetría de capacitores).
El vector no es únicamente estadounidense: existe literatura patentaria rusa y europea (EPO) sobre ideas similares.




El mito OVNI como cortina de humo
Si algo ha quedado claro al revisar las patentes es que las naves con apariencia de “OVNI” no son invenciones alienígenas, sino proyectos humanos que, en muchos casos, incluso están documentados en oficinas de patentes. Sin embargo, la narrativa popular insiste en asociar estos objetos con seres de otros mundos. ¿Por qué?
La respuesta más lógica es que el mito extraterrestre funciona como cortina de humo. Al etiquetar lo desconocido como “alienígena”, los gobiernos y ejércitos consiguen varios beneficios:
- Encubrimiento tecnológico: cualquier testigo puede reportar lo que vio, pero si la explicación pública es “OVNI”, no hay obligación de revelar el verdadero proyecto militar.
- Desvío de atención: la fascinación por lo extraterrestre desplaza la discusión sobre presupuestos militares, contratistas y experimentación tecnológica secreta.
- Gestión psicológica: el mito genera miedo y expectativa, dos herramientas útiles para manipular a la opinión pública y mantenerla ocupada en enigmas cósmicos, no en auditorías terrenales.
De este modo, el alien se convierte en la coartada perfecta. Cuando un ciudadano graba un triángulo volando sobre su ciudad, los titulares hablan de “naves ET” en lugar de “nuevas armas experimentales del Pentágono”. El resultado: se preserva el secretismo militar mientras se alimenta una narrativa cultural que vende libros, películas y documentales, pero oculta la raíz del fenómeno.

¿Qué podemos concluir?
El fenómeno OVNI ha sido presentado durante décadas como una evidencia de visitas extraterrestres. Sin embargo, los documentos oficiales cuentan otra historia. Si existen patentes que describen naves triangulares, dispositivos de reducción de masa inercial y motores de campo en vacío, entonces la hipótesis más sólida no es que “los aliens nos visitan”, sino que las potencias militares llevan años desarrollando y probando tecnologías no convencionales.
Los extraterrestres no necesitan registrar patentes. Los gobiernos y los inventores sí. Y esa sola diferencia cambia la narrativa: lo que se ve en los cielos puede ser extraordinario, pero no necesariamente viene de otros mundos. El verdadero misterio no está en Marte ni en Andrómeda, sino en los laboratorios ocultos del Pentágono, en los archivos de patentes de Moscú y en las oficinas de la Agencia Europea de Patentes.
La próxima vez que un triángulo negro surque el cielo nocturno, habrá que preguntarse menos por los alienígenas y más por los contratos de defensa y los presupuestos secretos que, amparados en el mito OVNI, han convertido a la ciencia ficción en tecnología militar de carne y hueso.

Fuentes en medios internacionales
- The Drive – The War Zone
- Artículos de Joseph Trevithick y Tyler Rogoway sobre las “UFO Patents” de Salvatore Pais y la Marina de EE.UU.
- Ejemplo: “Navy’s Mysterious ‘UFO Patents’” (2019).
- Popular Mechanics
- Cobertura sobre las patentes de Pais y su potencial tecnológico.
- Ejemplo: “The Navy’s Patent for a Compact Nuclear Fusion Reactor Is Wild” (2019).
- The Guardian
- Reportajes sobre avistamientos de OVNIs y documentos oficiales liberados por el Pentágono.
- The New York Times
- Artículo clave de 2017: “Glowing Auras and ‘Black Money’: The Pentagon’s Mysterious U.F.O. Program”.
- BBC News
- Notas sobre la desclasificación de documentos OVNI en Reino Unido y EE.UU.
📑 Fuentes en medios especializados
- Aviation Week & Space Technology
- Cobertura de proyectos aeroespaciales experimentales y patentes militares.
- Jane’s Defence Weekly
- Publicaciones sobre tecnologías militares y proyectos secretos.
- Scientific American
- Artículos críticos sobre “propulsión exótica” y análisis de plausibilidad.
- MIT Technology Review
- Análisis de tecnologías disruptivas y experimentales (incluyendo patentes polémicas).
🌍 Fuentes de contexto histórico
- Reportajes históricos sobre proyectos secretos nazis y su relación con los OVNIs (Die Glocke).
- History Channel (HISTORY.com)
- Cobertura de los “Black Triangles” y series documentales sobre OVNIs.
- National Geographic
- Documentales y artículos sobre el fenómeno OVNI y proyectos militares secretos.
- Der Spiegel (Alemania)
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Actualidad
Calentamiento global S.A.: cómo lucrar con el fin del mundo
Publicado
hace 12 mesesel
10 de septiembre de 2025Por
ANWO
El calentamiento global se transformó en el miedo universal del siglo XXI. No importa dónde vivas, qué idioma hables o a qué partido político sigas: la narrativa es la misma —“la Tierra está en peligro y tú eres el culpable”.

La estrategia psicológica
Este discurso no es nuevo: en la historia se ha usado el miedo al castigo divino, el miedo al comunismo, el miedo al terrorismo… Hoy, el miedo climático cumple la misma función.
El ciudadano común se siente responsable de sequías, huracanes y derretimiento de glaciares, aunque en realidad su huella sea insignificante frente a la de corporaciones, ejércitos y grandes industrias.
El truco consiste en internalizar la culpa: hacer que la gente piense que por usar popote o no reciclar está condenando al planeta entero.
Del miedo al consumo
Cuando el miedo ya está instalado, se ofrece la redención.
- ¿Sientes culpa por contaminar? Compra bolsas de tela.
- ¿Temes al plástico? Compra botellas “biodegradables”.
- ¿Quieres salvar al planeta? Paga más por un empaque eco-friendly.
Se crea así un mercado de la conciencia tranquila, donde los productos no se venden por lo que son, sino por el alivio moral que generan.
Impacto real vs. impacto comercial
El problema es que muchas de estas soluciones son más marketing que ecología:
- Un popote de metal requiere tanta energía en su producción que necesita cientos de usos para compensar un popote de plástico.
- Los plásticos “biodegradables” se degradan solo en plantas industriales, no en tiraderos comunes.
- La ropa reciclada muchas veces es solo una mezcla mínima de fibras plásticas, pero se vende a precio premium.
En otras palabras: el planeta sigue ardiendo, pero el negocio crece. El miedo no se resuelve, se administra como un recurso renovable para mantener el consumo constante.
El caso del “popote”
En 2018, millones de personas alrededor del mundo se convencieron de que el popote de plástico era el gran enemigo del planeta. Campañas virales, fotos de tortugas con popotes en la nariz, videos desgarradores.
El mensaje fue claro: si usas popote, destruyes la vida marina.
¿Resultado? Gobiernos prohibieron los popotes, restaurantes los retiraron y las marcas aprovecharon la ola para vender popotes metálicos, de bambú o de vidrio a precios mucho más altos.
El detalle: los popotes representan menos del 0.025% del plástico en los océanos. La mayor parte proviene de redes de pesca, transporte marítimo y basura industrial. Pero esos sectores no se tocan porque son negocios intocables.
En otras palabras, se trasladó la culpa al consumidor común y se creó un mercado millonario de popotes alternativos, mientras el problema real quedó intacto.
La moda “verde” corporativa
Algo similar ocurre con las grandes marcas de bebidas y comida rápida:
Las compañías de ropa producen “colecciones recicladas” que representan apenas un porcentaje mínimo de su producción total, pero sirven para construir imagen y subir precios.
Sacan botellas con 30% de plástico reciclado y las venden como revolución sustentable.
Lanzan ediciones limitadas “eco” que cuestan más, aunque la producción global siga siendo igual de contaminante.
El miedo climático funciona como un producto en sí mismo: se vende la idea de que el consumidor individual puede salvar al planeta con compras simbólicas, mientras los verdaderos responsables mantienen intactas sus prácticas.
Al final, lo que menos cambia es el planeta… lo que más crece son los márgenes de ganancia.

Los nuevos gigantes verdes
Si el miedo es el producto, los gigantes corporativos son los que monopolizan la venta de la salvación. En nombre del calentamiento global, las grandes empresas han encontrado la forma de presentarse como héroes del planeta, al tiempo que crean nuevos imperios económicos.
Autos eléctricos: la promesa de “cero emisiones”
El auto eléctrico es el símbolo máximo de la transición verde. Se vende como “cero emisiones”, pero detrás de esa imagen hay una realidad mucho menos limpia:
- La extracción de litio, cobalto y níquel para baterías destruye ecosistemas completos y deja comunidades enteras sin agua.
- La mayor parte de la electricidad que los recarga proviene todavía de carbón, gas o petróleo.
- Las baterías usadas generan un nuevo problema de desechos tóxicos para el que aún no existe solución global.
Aun así, gobiernos de todo el mundo subsidian su compra, beneficiando principalmente a las grandes automotrices. No es salvar el planeta, es crear un nuevo mercado cautivo.
Créditos de carbono: contaminar pagando
Los llamados “créditos de carbono” son la genialidad del capitalismo verde: una empresa altamente contaminante puede seguir emitiendo CO₂ siempre que pague por proyectos compensatorios, como plantar árboles o financiar energías renovables en otro país.
El resultado:
- Empresas siguen contaminando igual.
- Los gobiernos presumen reducciones en papel.
- Se abre un mercado especulativo de bonos y certificados que se comercian como acciones en Wall Street.
En otras palabras, se convirtió en un negocio global donde contaminar es legal si pagas lo suficiente.
Energías renovables: sol y viento… con dueño
La transición energética es otra bandera verde. Paneles solares y aerogeneradores se presentan como la panacea, pero:
- Los megaproyectos solares y eólicos requieren miles de hectáreas, muchas veces en tierras comunales o ejidales, donde las comunidades terminan desplazadas.
- Los beneficios económicos se concentran en grandes corporaciones extranjeras, no en los habitantes locales.
- La fabricación de paneles solares y turbinas también depende de materiales que contaminan en su extracción.
Así, el “futuro limpio” tiene dueño y factura miles de millones, aunque la justicia ambiental sea mínima.
Los gigantes verdes no están resolviendo el problema, lo están reconfigurando en un mercado global. Cada solución se convierte en un producto, cada producto en un negocio, y cada negocio en una oportunidad de control. El planeta arde, pero los nuevos titanes verdes no buscan apagar el fuego: buscan vendernos el extinguidor.

Fondos, subsidios e impuestos “verdes”
La industria del calentamiento global no solo se sostiene con productos de consumo masivo, sino con un andamiaje financiero y político que asegura flujos de dinero constantes. Es el negocio institucionalizado: gobiernos que subsidian, bancos que invierten y ciudadanos que pagan.
Fondos verdes: trillones en juego
El cambio climático abrió una de las mayores oportunidades de inversión del siglo XXI: los bonos climáticos y los fondos de inversión verdes.
- Según la Climate Bonds Initiative, el mercado de bonos verdes supera ya los 2.5 billones de dólares a nivel global.
- Empresas y gobiernos los emiten para financiar proyectos supuestamente sustentables, pero muchas veces los fondos acaban en megaproyectos polémicos (presas, parques eólicos, minería “verde”).
- Al final, Wall Street y los bancos internacionales encuentran en el “planeta en peligro” un motor financiero estable y de largo plazo.
Subsidios estatales: el dinero público al rescate
Los gobiernos destinan miles de millones en subsidios y estímulos fiscales para las llamadas “tecnologías limpias”:
- Compra de autos eléctricos.
- Instalación de paneles solares.
- Incentivos fiscales a corporaciones energéticas.
El problema: gran parte de estos beneficios no llegan al ciudadano común, sino a empresas que ya son gigantescas. Tesla, por ejemplo, construyó su imperio inicial gracias a subsidios estatales en EE. UU. y China. Lo que parece política ambiental es en realidad transferencia de riqueza pública hacia corporaciones privadas.
Impuestos verdes: la carga al consumidor
Bajo el argumento de “cuidar el planeta”, se han creado nuevas figuras fiscales:
- Impuestos al carbono en combustibles y transporte.
- Cobros extra por empaques no reciclables.
- Tarifas ambientales en turismo y aviación.
En la práctica, estas medidas no modifican las prácticas de los grandes contaminadores, pero sí encarecen la vida cotidiana del ciudadano. El consumidor paga más por productos “eco” mientras las corporaciones continúan operando sin cambios estructurales.
Los fondos, subsidios e impuestos “verdes” son la columna vertebral de la industria del calentamiento global. Se presenta como política ambiental, pero es en realidad un sistema financiero paralelo que canaliza dinero público y privado hacia quienes han sabido monetizar el miedo climático. El planeta sigue esperando resultados; los balances contables, en cambio, no paran de crecer.

Lo que queda fuera del discurso
En cada cumbre internacional, en cada campaña oficial y en cada reportaje sobre el calentamiento global, hay grandes ausentes. Son sectores tan poderosos que se mantienen fuera del radar mediático y político, aunque sean responsables de una parte sustancial de las emisiones globales.
El transporte marítimo y aéreo: la excepción invisible
- El transporte marítimo internacional mueve más del 80% del comercio mundial y es responsable de cerca del 3% de las emisiones globales de CO₂, lo mismo que un país entero como Alemania.
- La aviación comercial, con millones de vuelos al año, representa casi otro 2.5% de las emisiones globales.
- Sin embargo, en los acuerdos climáticos internacionales, estos sectores aparecen apenas con compromisos voluntarios, sin regulaciones estrictas ni impuestos proporcionales.
El mensaje es claro: puedes multar al ciudadano por usar bolsas de plástico, pero no tocas al buque carguero que trae 10 mil contenedores de China.
La industria militar: el intocable mayor contaminado
El ejército de EE. UU. es considerado el mayor consumidor institucional de petróleo en el mundo. Su gasto energético supera al de países enteros.
- Aviones de combate, tanques, portaaviones y bases militares generan una huella de carbono monumental.
- Aun así, la industria militar queda fuera de las negociaciones climáticas internacionales: no aparece en los compromisos de reducción de emisiones ni en los informes globales.
En otras palabras: se puede culpar al ciudadano por usar un auto viejo, pero los ejércitos pueden seguir contaminando sin que nadie los cuestione.
Las corporaciones que se “pintan de verde
Grandes compañías de petróleo, gas y minería lanzan campañas millonarias para mostrar su compromiso ambiental. Pero:
- Siguen expandiendo proyectos de extracción.
- Financian investigaciones y ONGs que suavizan su imagen.
- Pagan bonos de carbono para legitimarse como “net zero” sin modificar su modelo de negocios.
Es un lavado verde de imagen: contaminan a gran escala mientras trasladan la culpa y el costo al consumidor común.
El discurso climático oficial está diseñado para señalar lo que conviene y silenciar lo que amenaza al negocio. Los sectores más poderosos —transporte global, industria militar y megacorporaciones— permanecen intocables.
La narrativa del calentamiento global no es solo ciencia: es también un guion político y económico donde los verdaderos responsables nunca aparecen en escena.

Salvar al planeta o salvar bolsillos
El calentamiento global existe y es un fenómeno real, pero su gestión se ha convertido en un negocio multimillonario disfrazado de salvación ambiental. La confusión intencional entre cambio climático (natural) y calentamiento global (atribuido al humano) ha permitido construir un guion político y económico que funciona con tres pasos muy claros:
- Instalar el miedo: el mundo se va a acabar.
- Culpabilizar al ciudadano: tu consumo, tus bolsas, tus popotes.
- Ofrecer la redención: compra productos verdes, paga impuestos, acepta subsidios que terminan en manos corporativas.
El resultado es un sistema perfecto de transferencia de riqueza:
- Gobiernos que recaudan nuevos impuestos ambientales.
- Corporaciones que facturan con el sello “eco”.
- Bancos que especulan con bonos climáticos.
- Y ciudadanos que pagan más caro por todo mientras el planeta sigue en crisis.
La gran ironía es que lo único verdaderamente sustentable es el negocio mismo, no el futuro de la Tierra. El discurso ambiental se convierte en un escaparate de marketing donde lo verde no significa limpio, sino rentable.
“Calentamiento global S.A.” no es solo un juego de palabras: es la realidad. Una industria que lucra con el miedo, que convierte la culpa en dinero y que asegura que, aunque el planeta siga ardiendo, sus bolsillos nunca dejen de crecer.
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